Da unos pasos hacia atrás y vuelve a contemplar la que, sin duda, era la mejor obra de su vida. Vuelve hacia el cuadro apoyado en el caballete y da unas últimas pinceladas aquí y allá para borrar pequeñas imperfecciones. Pone sus manos en las caderas como muestra de satisfacción por su gran trabajo. Sus ojos brillaban ante tal mezcla de colores. Rojo, azul, verde... todos yacían en armonía en un trozo de tela.
Todos los artistas tienen una inspiración.Y si no lo dicen, es por que no quieren admitir una gran verdad. Su inspiración, como la de todo hombre, era una mujer. Pero no una mujer cualquiera; una musa. Su pelo color azabache despertaba sueños en sus ojos, llevándole hacia lugares inexplorados. Sus ojos eran dos grandes pozos que le llevaban hasta el final del mismísimo mundo, dónde ser perdería toda la vida en ellos, para no escapar nunca de esa tranquilidad que le despertaba al verlos.
Miró por la ventana, dónde podía visualizar vagamente la puerta de la iglesia del pueblo. ¡Qué hermosa estaba ella de blanco! Hacía que su piel brillase más, y que su pelo se pudiese admirar mejor.
A su alrededor, una muchedumbre aplaudía y tiraba pequeños granos, que supuso que era arroz. Él era el único que no se alegraba de esa boda. El amor de su vida cojida de la mano con otro.
Vuelve a mirar su cuadro. Coje la brocha mas grande, la moja en el bote de pintura negra, y da una pincelada justo en el medio del cuadro.
Eugène Delacroix solía decir "A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo."
Me encantaaaa! Cada día te superas mas tia
ResponderEliminarJoder, me encanta. Sacas todos los textos cuando vas borracha no? Es cuando más inspiración tienes.. vaya noches me das!! aja
ResponderEliminarSoy Anaa, a ver si me hago una cuenta de una vez y te comento con mi blog!! jaja
Ana, guapisima! Tu si que haces buenos textos jaja hazte el blog de una puta veeez!
ResponderEliminarpd. La de arriba es carmen no? que feo eso que salga anonimo y no el nombre