Dos calles más abajo, saco mi paquete de L&M y me enciendo el primer cigarro del día. Pff, lo necesitaba. Lo vuelvo a guardar en la riñonera mientras pienso para mis adentros lo tonta que soy al comprarme siempre esa marca de tabaco sólo porque lleve nuestras iniciales. Supongo que todos nos volvemos tontos cuando nos enamoramos.
Camino distraída, al compás de Skid Row y su canción I remember you.
"¡Mierda!" suelto en medio de la calle. ¡Volvía a llegar tarde! No sé cómo coño lo hacía pero fuese dónde fuese, llegaba tarde siempre. Era como si las agujas del reloj fuesen más rápidas de lo normal cuando tenía una cita. Acelero el paso, y al cabo de un cuarto de hora llego a mi destino."¿Segundo primera o primero segunda? Joder Laura, siempre igual" Pienso. Me decido por apretar el segundo primera.
- ¿Si? - Dice una voz grave a través del telefonillo. (¡Amába esa voz!)
- Soy yo Marcus. -.
- Mmm... ¿Yo? Lo siento no sé quién eres, y además estoy esperando a que venga Megan Fox.
- ¡Venga Marcus, no seas tontis!
- Jaja, pasa preciosa.
El corazón se me aceleraba a medida que subía las escaleras. Voy quitádome los cascos de las orejas y guardando el mp3 en la riñonera.
Primer piso. Se me estaba haciendo eterno llegar hasta él. Subo unas cuantas escaleras más y por fin lo tengo delante de mi; esperándome en la puerta, sin camiseta, con una sonrisilla nerviosa. Siento como el mundo se para en ese instante. Sólo puedo escuchar el incesante latido de mi corazón, que más que latir parecía que quería fugarse de mi pecho para poder disfrutar de esa sonrisa que no era humana.
- Mi princesa, por fin en casa. - Me susurra al oído mientras me abraza. Todo era tan perfecto. Hubiese llorado en ese mismo instante de felicidad. Pero hubiese sido un poco... ¿Raro?
Entro en casa y, ya está. Por fin. Todo vuelve a estar en orden. Todo está como tiene que estar. Me sentía bien, en paz con el universo. Hubiese ido hasta el creador del mundo para agredecerle haberme bajado un ángel para alegrar mi insignificante vida.
- ¿Sabes qué? - Me miró a los ojos, con esos dos soles en los que me perdía durante horas, y le contesté con un hilillo de voz:
- ¿Qué?
- T'estimo molt, vida meva.
[Respuesta al blog de "recuerdosrecuperadosdemimalgastadocorazón"]
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